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jueves, 27 de diciembre de 2007

China tiene 47 millones de blogs, pero sólo el 36% se actualizan

cadenaser.com

La censura del país asiático hace que los internautas prefieran los foros de opinión para hablar de temas políticos
Un estudio sobre el uso de blogs en China, del que se hizo eco hoy la agencia estatal Xinhua, indica que una cuarta parte de los internautas del país asiático -47 millones de un total de 180 millones- han escrito bitácoras, pero sólo un 36 por ciento las actualiza con frecuencia
El estudio, llevado a cabo por el Centro de Información de la Red Internet en China, muestra un aumento de los blogs con respecto a sondeos llevados a cabo el pasado año (en septiembre de 2006 se calculaban unos 34 millones de blogs), así como el de bitácoras actualizadas (un 30 por ciento hace 14 meses).
El sondeo actual señala que aunque la población bloguera es todavía reducida con respecto al total nacional (un 3,6 por ciento en un país de 1.300 millones de habitantes) aumenta rápidamente desde que el primer blog chino fue registrado en 2002.
Según el estudio, un 30 por ciento de los autores de blogs en China son estudiantes o jóvenes que comienzan a trabajar (ingresos inferiores a 500 yuanes, o 50 euros), mientras que un 23 por ciento reciben un salario de entre 1.500 y 3.000 yuanes (150-300 euros).
Los foros de opinión más populares
Los blogs en China se han convertido en importantes herramientas de opinión en un país donde los medios de comunicación están fuertemente controlados por el Gobierno, aunque Pekín también busca limitar el uso de las bitácoras.
Para este fin, las autoridades censoras contemplan la posibilidad de pedir a todos los escritores de bitácoras en China que se registren con su nombre y apellidos reales, algo que ha recibido fuertes protestas por parte de la comunidad internauta.
Pese a la popularidad de los blogs, en China todavía son más usados los foros de discusión y debate (llamados BBS) para expresar opiniones sobre temas políticos y otros asuntos controvertidos.
Asimismo, algunas de las bitácoras de China se cuentan entre las más visitadas del mundo, como la que escribe la conocida actriz y directora Xu Jinglei, quien en ocasiones ha conseguido colocar su blog en el primer lugar del ranking mundial.

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domingo, 15 de abril de 2007

Repensar las Facultades de Periodismo


El pasado mes de noviembre, la Online News Association (Ona), una organización que aglutina al mayor número de profesionales que trabajan en periodismo digital en Estados Unidos, reveló una investigación sobre las habilidades que se necesitan para trabajar en las salas de redacción digitales.Por Guillermo Franco Editor de El Tiempo.com
El trabajo, una tesis de maestría de C. Max Magee, dirigida por Rich Gordon, de la Escuela de Periodismo Medill, de la Universidad de Norhwestern, evaluó 35 habilidades.
La mención de algunas de ellas, seguramente, haría ruborizar a muchísimos periodistas, no solo de la vieja guardia, sino lo peor, de la nueva: HTML, Flash, usabilidad web, cómo escribir para Internet, uso de sistemas de administración de contenido, creación de productos multimedia, edición de audio y video, administración de comunidades en línea, análisis de métrica, formas alternativas de contar historias, etc.
Uno de los valores agregados de la investigación es que no solo pidió a los responsables del enganche de los periodistas en los medios calificar las habilidades ideales en un candidato potencial, sino que pidió a aquellos responsables de la creación, edición o empaque de contenido digital calificar las mismas habilidades basados en qué tan frecuentemente eran usadas en el día a día.
Las habilidades mejor calificadas por los encuestados fueron las tradicionales, no asociadas con la tecnología (atención al detalle, juicio noticioso, gramática y estilo, habilidades multitarea, habilidades de comunicación y para trabajar bajo la presión del tiempo), pero de la investigación emerge claramente un perfil de periodista con múltiples habilidades.

Los resultados de esa investigación son, sin lugar a dudas, un buen punto de apoyo para proponer una reflexión sobre los programas de formación de periodistas en Colombia, que con contadas (muy contadas) excepciones no han sido repensados a la luz de Internet, una revolución que no solo ha estremecido los cimientos de los medios tradicionales, sino de la misma sociedad.

La caracterización rigurosa de esta revolución daría para llenar tomos enteros, pero sus contornos se podrían delinear a través de algunos hechos puntuales:

- La revista Time lo declara a usted, el usuario de Internet, el personaje del año en el 2006. Usted ya no es un receptor pasivo de contenidos, sino activo protagonista de la creación.

- Un video del ahorcamiento de Saddam Hussein, tomado con la cámara de un celular, es distribuido a través de la red, agudizando las críticas por la forma en que E.U. ha conducido la guerra en Irak. Al comienzo de dicho conflicto, fotos de los abusos contra prisioneros iraquíes en Abu Ghraib estremecieron al mundo. En ninguno de los dos casos fueron periodistas quienes tomaron las imágenes.

- El número de sitios web superó en el año 2006 la cifra de los 100 millones, según la firma investigadora de mercados Netcraft, aunque algunos suponen que la cantidad es mayor.

- El magnate de medios (tradicionales) Rupert Murdoch compra por 580 millones de dólares MySpace, una comunidad en línea en la que sus integrantes publican contenidos en texto, video, audio y enlaces a todas partes para crear redes de amigos y contactos. La ve como una pieza clave de su estrategia para engancharse con el mundo digital. A propósito de su estrategia, dijo: "La gente joven no desea depender de una figura parecida a Dios que desde arriba le diga qué es importante... En lugar de ello, desea tener sus noticias cuando quiere... tener el control de sus medios, en lugar de ser controlado por ellos. Desea preguntar, probar, ofrecer un ángulo diferente".

- YouTube, un sitio en el que cualquiera puede publicar sus videos, se convierte en un fenómeno. Google lo compra en el 2006 por 1.650 millones de dólares.

- Internet y, en particular, los blogs lograron que la libertad de prensa y la libertad de expresión llegaran a ser lo mismo, dice investigador.

- 'Oh My News', tal vez el sitio de Internet más influyente de Corea de Sur, tiene más de 44.000 "reporteros ciudadanos", gente común y corriente que le genera contenido.

- Los omnipresentes teléfonos celulares están en vías de convertirse en la interfaz primaria de comunicación de la humanidad. Hay 2.000 millones en el mundo, 27 de ellos en Colombia. En el celular se puede ver televisión, escuchar música, navegar en Internet, recibir y enviar correo electrónico, hacer transacciones, tomar fotos, grabar videos... y hasta hablar.

- La mayoría de los lectores de 'The New York Times' lo consultan en Internet, pero casi el 90 por ciento de sus ingresos provienen de la edición de papel. Su 'publisher', Arthur Sulzberger Jr., dice: "Yo no estoy en el negocio de los periódicos... Ahora, mucha de nuestra gente lo desea (el contenido) en papel y trataremos de servir este mercado... si en el futuro desea que se lo disparemos directamente a sus mentes, crearemos la edición de corteza cerebral".

- Los ingresos de los sitios digitales de los periódicos en E.U. superarán el de sus contrapartes de papel en el año 2018, si continúa la tendencia actual de crecimiento, dice Rick Edmons en el documento 'An Online Rescue for the Newspapers?'.

- El 8 por ciento de los usuarios de Internet en E.U., 12 millones, tenían blog en el 2006; el 39 por ciento, 57 millones, decía leer blogs, de acuerdo con Pew Internet & American Life Project. En el último año, los blogs dieron cuenta de una gran parte del crecimiento del tráfico de los sitios Web de los 10 periódicos más importantes de Estados Unidos, según la firma de consultoría Nielsen/Netratings.

- El último lector del periódico desaparecerá en septiembre del año 2043, dice el investigador de la Universidad de North Carolina (E.U.) Philip Meyer (autor del libro 'The Vanishing Newspaper'). Esta afirmación -referida al mercado estadounidense- le hace ganar duras críticas. Sus contradictores dicen que será mucho antes.

- Las listas de los sitios de Internet con mayor tráfico incluyen dentro de los primeros lugares, casi sistemáticamente, a los de los periódicos. Esto pondría en evidencia que -con el gran activo de la credibilidad- podrán migrar exitosamente a Internet. Pero la discusión sobre esta migración aún continúa. John Battelle, cofundador de Wired y otras revistas y sitios web, dijo en un artículo de la revista BusinessWeek (enero 2005), titulado 'El futuro de The New York Times' : "el modelo de negocios que parece justificar el gasto de producir periodismo de calidad es el que no está creciendo y el que está creciendo -Internet- no está produciendo suficientes ingresos para generar periodismo de la misma calidad".

- La televisión abierta pierde audiencia frente a la televisión por cable y satelital. "En 1978, las tres cadenas de televisión estadounidenses -ABC, CBS y NBC- capturaban el 90 por ciento de la audiencia en ese país en el horario 'prime- time (triple A). En la siguiente década, esa cifra cayó al 64 por ciento", según David Sheik, autor del libro Data Smog. De acuerdo con el documento 'We Media', los televidentes nocturnos de las redes de noticias cayeron a la mitad de 1993 al 2002. De acuerdo con el documento de 'State of the News Media 2006', del Proyecto Excelencia en Periodismo de la Universidad de Columbia, entre noviembre de 2004 y noviembre de 2005, los 'ratings' de las noticias nocturnas de las cadenas noticiosas cayeron un 6 por ciento y su participación en la audiencia total 3 por ciento. Esto se traduce en una audiencia para las tres cadenas de 27 millones de espectadores, una declinación de 1,8 millones a noviembre de 2004. Desde la entrada de CNN al mercado en 1980, la audiencia de las tres grandes redes cayó en 25 millones de espectadores, un 48 por ciento

- Bajo el rótulo 'Convergencia', se desarrollan en Estados Unidos y Europa cientos de experiencias en las empresas de medios, que integran sus redacciones de impresos, televisión, radio e Internet. ¿La idea? Llegar a sus audiencias cómo y cuándo estas quieran, en un ciclo de 24 horas los siete días de la semana (ciclo 24/7): papel, TV, radio, Internet, celular u otros dispositivos. 'The New York Times' y 'Washington Post' integran sus redacciones de papel y online. El grupo Gannett, propietario de varios periódicos, entre ellos el 'Usa Today', crea lo que denomina 'Information Centers', a los que define como la forma de recolectar y diseminar información en diferentes plataformas (medios) en un ciclo 24/7.

Tal vez, la primera tarea para repensar los programas de formación de periodistas a la luz de Internet es tratar de armar un panorama completo de lo que está pasando en la industria de medios y en la sociedad, a partir de estos hechos aparentemente aislados e inconexos. Este ejercicio, que debería ser permanente y sistemático (incluso, parte del programa), y que no se está haciendo, entregaría el contexto para el cual se están preparando los nuevos profesionales, y permitirían definir su perfil.

Antaño, las Facultades obtenían ese contexto de un dueño de medio, a quien invitaban a un auditorio con 300 o más estudiantes y le soltaban, en boca del decano o director de carrera, la siguiente originalísima pregunta: "Dr. Fulanito, ¿Cuál es el perfil de periodista que requieren los medios?" Hoy, la originalísima pregunta solo llevaría al ridículo, aunque se sigue haciendo. De hecho, de ese auditorio de 300 o más estudiantes, escasamente uno o dos tendrían oportunidad de hacer práctica en un medio tradicional. Y la probabilidad de quedar enganchado es casi nula.

No, no son los medios tradicionales los que están definiendo este perfil. Es el nuevo entorno tecnológico, pues ya no se necesita estar inscrito en un medio tradicional para convertirse en un generador de contenido. Lo que los expertos llaman "las barreras de entrada" al negocio de generación de contenido se han reducido dramáticamente, lo que ha democratizado el acceso a los medios, permitiendo que todo tipo de organizaciones sociales tengan presencia en Internet. Otra manera de decirlo: Usted ya no necesita comprar una rotativa de 10 millones de dólares para generar contenido. A nivel individual, cualquiera con tecnología, literalmente, de consumo masivo (cámaras de video y fotografía digitales, grabadoras, software de bajo costo e incluso gratuito, un PC básico y una conexión a Internet), puede convertirse en un generador de contenido.

Mire algunas consecuencias en el oficio periodístico:

- Los medios ya no son el intermediario exclusivo entre lo que está pasando y las audiencias. Un ejemplo: la primera insinuación de los problemas que llevaron a la tragedia del transbordador Columbia aparecieron en Internet 11 minutos antes de que AP publicara su primera alerta. Y si le parece muy distante el ejemplo, en nuestro país se vienen presentando casos como el de la golpiza que propinó el ganadero Rafael Dangond a su esposa en un club de Barranquilla, cuyas fotografías y primeros reportes aparecieron gracias a un correo electrónico.

- Cualquiera con una tecnología mínima se puede convertir en un reportero ocasional. Un ejemplo: las imágenes y testimonios del 11 de septiembre.

- Internet y la televisión impusieron el ritmo de producción de contenido 24/7: 24 horas al día, siete días a la semana.

- Las audiencias ahora son globales, y están absolutamente 'balcanizadas'.

- Las propias fuentes se encargan de hacer sus pronunciamientos en sus páginas web y la audiencia está en posibilidad de acceder a ellos sin que ningún medio de comunicación tradicional sea necesario como intermediario.

Ese entorno tecnológico -que cada vez más comparten los medios tradicionales- es el que determina que se requiere un periodista con múltiples habilidades: que esté en capacidad de escribir para Internet como para una publicación impresa (pues el papel será un vehículo de distribución de contenidos por mucho tiempo más, pero no el único), que pueda aparecer frente a una cámara, que sepa editar audio y video, que pueda generar productos multimedia, que tenga nociones de usabilidad (facilidad de uso), que conozca formas alternativas de contar historias, que entienda la narrativa digital, que tenga nociones de periodismo participativo, que sepa crear, promover y administrar comunidades en línea, que esté familiarizado con sistemas de administración de contenido, que sepa qué tipo de contenidos son adecuados para dispositivos móviles, que sea capaz de entender dónde y cómo consumen las audiencias el contenido, y otras habilidades, algunas de ellas descritas en la investigación de C. Max Magee. Pero más importante que tener las habilidades es estar dispuesto a aprenderlas y desarrollarlas.

"(...) Los periodistas digitales dijeron que lo que hace diferente al periodismo digital no son tanto los aspectos técnicos sino una forma diferente de pensamiento. Los productores de noticias digitales describieron una buena disposición para aprender nuevas cosas, las habilidades multitarea y el trabajo en equipo, como muy importantes en el trabajo. Más generalmente, estas actitudes fueron totalizadas como la habilidad para "pensar digital" y la habilidad de convencer a otros para hacer lo mismo", dice la investigación de C. Max Magee.

No nos llamemos a engaños, ni siquiera los llamados medios tradicionales serán la excepción a la hora de buscar este nuevo perfil. Cada vez más, muchos de ellos -los que quieren seguir siendo líderes- están dejando de verse a sí mismos como simples periódicos, emisoras o canales de TV, y se están redefiniendo como "generadores de contenido" (algunos, organizaciones 'convergentes'), que lo distribuyen en muchas plataformas (si se quiere medios) a una audiencia pragmática las 24 horas del día: periódicos, TV, radio, Internet, dispositivos móviles...

Obviamente, el núcleo de los programas debe seguir siendo el conjunto de habilidades periodísticas tradicionales: atención al detalle, juicio noticioso, gramática y estilo, habilidades multitarea, habilidades de comunicación y para trabajar bajo la presión del tiempo...

"Los hallazgos de la investigación retratan un periodismo digital que está atado al periodismo tradicional en muchas formas, pero no es solamente una versión del periodismo tradicional más tecnológicamente enfocado. La imagen que emerge de este estudio es de periodistas que deben ser bien versados en muchos aspectos del periodismo y la tecnología, en lugar de expertos en uno o dos tipos de tareas", dice la investigación de C. Max Magee.

Otra consecuencia de entender el nuevo contexto del periodismo es que se redefiniría, y ampliaría, el campo laboral de los egresados. Los medios tradicionales ya no son el único. De hecho, tampoco se restringiría a aquel que crean quienes buscan competir con los medios tradicionales en Internet por los mismos segmentos de audiencia, sino otros que simplemente buscan servir a comunidades o grupos sociales específicos. También se abrirían oportunidades de trabajo en sitios que buscan expertos en manejo de contenidos para vender sus productos o servicios a través de Internet (esto en la antesala del TLC) y habría oportunidades en administración de contenidos en Intranets empresariales, por mencionar solo algunos ejemplos. El perfil multimedia del periodista debería ir acompasado con la vocación de empresario, de emprendedor, algo que también debería promoverse en la universidad. Esto les permitiría correr el riesgo de crear sus propias empresas generadoras de contenido.

Seguramente, hay muchos ejemplos de programas de formación de periodistas repensados a la luz de Internet que vale la pena destacar, pero no lo hacemos por temor a excluir alguno.

Sin embargo, vale la pena recomendar que esta reflexión se haga en los pregrados, pues algunos que forman parte de esa minoría que ha repensado los programas lo han hecho a la luz de argumentos económicos, que los ha llevado a la conclusión de que lo más rentable es ofrecer diplomados y postgrados con nombres rimbombantes, la mayoría de las veces de calidad dudosa.

Esta perspectiva pesimista, si se quiere, no es exclusiva del autor de esta nota, quien publicó en el 2004, junto con su colega Julio César Guzmán, la investigación 'The State of Online Journalism in Latin America' (El estado del periodismo digital en América Latina). En esa investigación, más de la mitad de quienes respondieron un sondeo en línea en América Latina, incluida Colombia, dijo que la calidad de los programas sobre periodismo digital disponibles no era buena. Así mismo, el 77 por ciento de los encuestados dijo que su más grande necesidad en términos de capacitación era la creación de contenido multimedia; el 17 por ciento dijo que la segunda necesidad era cómo escribir para Internet. (La investigación está disponible en el sitio Poynter Institute).

Una aproximación que hay que evitar (de la cual fui víctima cuando le propuse una discusión sobre el programa académico a la directora de uno de ellos, que lamentablemente la interpretó como una solicitud de empleo), pues solo muestra lo casados que estamos con la vieja forma de hacer las cosas, es sugerir que los programas se pueden llenar de 'parches', con una electiva aquí, otra más allá...

La gente que así actúa desde la academia es la misma que asegura que esta reflexión en torno a los programas de formación de periodistas no es válida porque nuestro contexto es absolutamente diferente al de los países desarrollados, argumentando, por ejemplo, la baja conectividad a Internet, o su concentración en los estratos altos...

No, definitivamente no. Para el periodismo, no nos cabe duda de que estamos hablando de un contexto globalizado. Lo que está ocurriendo allá nos está señalando un camino, que tarde o temprano deberemos recorrer.

¿Quiénes son los llamados a repensar los programas y bajo qué marco teórico? Obviamente, las Universidades, pero no en cabeza de profesionales fracasados en otras áreas, en particular las sociales, que a falta de un discurso propio -y de inexperiencia en medios- recitan el que encuentran en libros desactualizados. Se necesitan profesionales que puedan llevar a la academia la visión de lo que está pasando en el mundo real. Y esos no son profesionales de 20.000 pesos la hora.


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sábado, 31 de marzo de 2007

Cultura profesional y periodismo digital. Una investigación necesaria

Por Lic. Milena Recio Silva

Durante los últimos años hemos visto reavivarse el vértigo que en su momento produjeron el estreno de la era Gutemberg, y más recientemente, en las décadas de los 50 y 60, la irrupción de la televisión. Estos dos hitos tecnológicos de la comunicación imprimieron la huella de la nueva época sobre cada uno de los escenarios sociales y culturales en que aparecieron por tres razones básicas que nos interesan aquí: dislocaron las normas de 'lo posible', contribuyeron a rediseñar las formas cotidianas de relación entre las personas, e impactaron también las creencias sobre el valor de la información y de los informadores.


Aquellos agentes sociales que cada vez más aguzaron su especialización, hasta nuestros días, han vivido la fragua de una cultura profesional muy específica. Los informadores por excelencia en las sociedades modernas han sido los periodistas, cuya labor ha estado indeleblemente signada por las condiciones históricas -económicas, políticas y tecnológicas- dentro de las cuales ha evolucionado su propia experiencia y conciencia sobre la profesión (u oficio) que desempeñan.



Las ideas predominantes en cada momento sobre qué es ser periodista, cómo se aprende a serlo, cuál es la función social del periodista y del periodismo, cuáles deben ser las normas morales y éticas que deben regir su quehacer, entre otras, están sujetas hoy nuevamente a un debate particularmente prolijo.


Algo ha venido a conmocionar el clima sosegado que de alguna manera se logró luego de la conmoción generada por la revolución del audiovisual: la práctica periodística con y para un nuevo soporte, Internet, dirigida a un público muy distinto ahora, provoca estos nuevos vértigos.


Las motivaciones para repensar la profesión no solo se reflejan en la academia, o en los círculos intelectuales ajenos al periodismo que reflexionan hoy sobre la sociedad global o el "posthumanismo" (otro cínico-gran-concepto de Francis Fukuyama).


Ahora la discusión se está activando también precisamente al interior de las instituciones periodísticas, removiendo o modificando muchas de las convicciones que se presentaban como inamovibles dentro de la cultura profesional periodística alcanzada.


Tendríamos solamente que recordar las incitaciones que nos han hecho autores como Manuel Martin Serrano, en La producción social de comunicación,o el director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, hacia la idea escalofriante de que la profesión periodística se encuentra hoy en proceso de extinción: "Hoy informar es esencialmente hacer asistir a un acontecimiento, es decir, mostrarlo, pasar al estadío en que el objetivo consiste en que la mejor forma de informarse es hacerlo directamente. Y
esta relación es la que cuestiona al periodismo", nos dice Ramonet.


Pero de otro lado, podría citarse el testimonio bastante más optimista de Mariló Ruiz de Elvira, editora principal de El País Digital: "Los periodistas estamos investigando, somos adelantados de la invención de lo que va a ser Internet y que sin duda apenas ha asomado hasta ahora, pero nadie puede decir con seriedad lo que ocurrirá dentro de cinco o diez años. (...) No hay periodistas a secas y periodistas digitales".


Como se ve, la distinción es bien clara entre periodistas-disnosaurios que soportarán inmutables toda la carga de la experiencia nueva que supone Internet y periodistas- "adelantados" de una nueva era, la era digital. De una parte resistencia, de la otra agrado, aceptación, pero siempre instinto básico de conservación de lo que hemos sido y del lugar que ocupamos en la sociedad.


La disyuntiva acecha, aunque solo sea para esa parte todavía minúscula de los profesionales y observadores del mundo que están siendo cómplices activos en el universo creado por la World Wide Web.


En los tiempos de hipertextualidad, no solo las formas de escribir y de leer tienden a un cambio profundo. También las formas específicas de producción de esa hipertextualidad provocan fracturas y nuevos engranajes en los procesos productivos, en las rutinas, aquellas sin las cuales el proceso de 'industrialización' del quehacer informativo, sencillamente, no puede ya existir.


A partir de esta constatación se pueden generar hipótesis muy interesantes sobre lo que puede llegar a ser una cultura profesional diferente, que estaría precisamente ahora en un momento de gestación.


Para encaminarnos hacia una idea de lo que podrá llegar a ser el perfil del profesional informador, tendríamos que estar listos ya para darle un seguimiento como investigadoresa ese proceso de re-nacimiento de su cultura profesional, allí, en las salas de redacción, y detrás de la firma de autor de cada encabezamiento.


Sería necesario re-conocer las nuevas rutinas profesionales, sobre todo aquellas que se relacionan con el tipo de fuentes informativas que se utilizan, y las formas en que se realiza la recogida de información.


¿Cómo será la participación de los conocidos gatekeepers, ahora que la selección de la información no está condicionada tan estrictamente por el espacio de que se dispone? ¿Cuáles son ahora los criterios de permisibilidad y de censura que intervienen en el proceso y a partir de qué lógica se estructuran? ¿Acaso al paradigma de la prensa objetiva, muy bien previsto desde el canon liberalista, tendrá que ceder algún espacio ante la multiplicidad de fuentes posibles (no oficiales a veces) que están disponibles en la red?

Para seguir valorando el futuro de esa cultura profesional en nacimiento, habría que observar además cómo intervienen estas rutinas productivas de estreno en la recomposición de principios y valores esenciales de nuestra ideología profesional.


Existen algunos pilares típicos, fundamentales, de lo que ha sido la ideología profesional periodística, de los que se nos enseña en las Facultades de Comunicación y de lo que, a través de la práctica hemos ido considerando el ABC de nuestras carreras. Son estos pilares los que quedan ahora en un plano de problematización trascendental:


1.La Objetividad como criterio supremo, del cual se desprenden credibilidad, confiabilidad, etc. La multiplicidad de las fuentes accesibles multiplica los riesgos de inexactitud o manipulación flagrante; la propia dinámica de competitividad entre los medios, que se ha potenciado a partir de la posibilidad de actualización continua de las páginas, impone un reto en el cual los criterios establecidos para lograr la objetividad conocida estarían en peligro.


2.La Influencia social: el periodismo como regulador fundamental en la vida ciudadana. Poder alcanzado a partir de que el periodismo cumple como ningún otro agente la función de poner en contacto la esfera de lo público con la esfera de lo privado. Y estas esferas han sido en alguna medida dislocadas por
Internet en su innegable efecto democratizador, al menos de la información.


3.La Exclusividad de la función social: hasta hoy el resto de las instituciones sociales y los individuos dependen básicamente de la función periodística para solidificar su impacto social y re-conocerse en el conjunto de las relaciones sociales. Internet quiebra esta exclusividad en tanto las instituciones sociales y los
individuos ya no dependen únicamente de un informador profesional. Pueden ellas mismas convertirse en emisores.


De este análisis aflorarían algunas preguntas: ¿Cuál es nuestro papel como periodistas ahora? ¿Seremos solo gestionadores de información, creadores de servicios añadidos: bases de datos, galerías de imágenes, etc.?Tomo prestada a Quim Gil de su artículo Autocrítica del periodismo digital una declaración de Brock Meeks de MSNBC (http://msnbc.com) quien se duele al tener que reconocer que en su propio trabajo se siente cada vez menos periodista y más "agregador de noticias provinentes de otros medios".


¿Acaso el papel de la prensa política cambió? ¿Acaso ya no es posible pensar en los grandes medios como hacedores fundamentales de opinión pública cuando múltiples agentes sociales confluyen hoy en la puja por colocar su verdad en el espacio público? ¿Será tan anárquica realmente la relación con la información? Es decir, ¿la democratización en la red supondrá que los grandes timoneles de la opinión pública quedarán sin trabajo? ¿O se buscarán e impondrá nuevas fórmulas de control social a través de una información periodística producida más allá del límite de espacio, más allá de la censura partidista, más allá del gerencialismo privado, más allá de las grandes agencias
de información?


Todos estos aspectos son ya y seguirán siendo cuestionados. Pero hasta ahora estas ideas solo discurren en eventos como este, en artículos, en acercamientos eventuales. Y muy poco en investigaciones concretas.


Esta ponencia ha sido concebida más que todo como una incitación a que los investigadores pongamos energías nuevas en encontrar cómo efectivamente se está comenzando a desdibujar el modo "clásico" de comprender y ejercitar la profesión periodística. Habrá a quien pueda parecerle un reclamo extemporáneo,teniendo en cuenta que todavía el mundo de lo binario no ha conmovido demasiado estos aspectos. Pero solo eso, todavía. Cuando se produzcan los grandes arrebatos, es decir, cuando por fin los medios on line sean algo más, mucho más, que una reproducción en soporte digital de lo que ya estamos acostumbrados a leer, ver o escuchar en otros soportes; cuando las pistas, las coordenadas del trabajo periodístico digital, como trabajo diferenciado y diferenciable, sean más visibles, entonces sabremos que nuestro mundo profesional habrá cambiado. Y que ese cambio tuvo una historia interesantísima que habrá quedado pálidamente registrada si desde ahora mismo no comenzamos a escudriñar en ella. Ocurre que será una historia desde la cual entenderemos claves vitales de nuestro mundo para una futuridad próxima.


El Dr. Jorge González, en su conferencia magistral de apertura de ICOM 2000, nos recordaba por qué y para qué investigamos. La primera razón, nos decía, para lograr mayores niveles de autodeterminación ante nuestro mundo.El semi-mundo de Internet, nos ofrece, al menos virtualmente, la posibilidad de enfrentarnos al conocimiento de una nueva manera. Y es un semi-mundo de reciente estreno, cuyos destinos no están previstos, están por hacerse, con inteligencia.


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